miércoles, 11 de abril de 2007

Consejos para quien cumple 15 años

Estuve pensando en lo que diría en la ceremonia de tu quinceañera, y estos siete consejos vinieron a mi mente. Son reflexiones muy básicas, pero si las pones en práctica vas a disfrutar de una vida dichosa.

Primero: Cuida tu cuerpo, si tú no lo cuidas, nadie más lo va a cuidar por ti. La celebración de los 15 años de edad es un símbolo de que has dejado de ser una niña, y ahora te transformas en una señorita. Antiguamente esta fiesta era la presentación en sociedad, o sea, se le decía a toda la sociedad que ya estabas llegando a la edad adulta y por lo tanto podías, con el permiso de tus padres, tener algunos pretendientes.
Ahora, en el siglo 21, las cosas han cambiado mucho. Las muchachas ya no se casan a los 16, 17, o 20 años. Eso quiere decir que tienes que esperar más tiempo que antes para preocuparte de tener esposo. Corres el riesgo entonces de desesperarte y comenzar a experimentar con tu cuerpo antes del matrimonio. No está en el plan de Dios que los jóvenes tengan sexo antes del matrimonio, por lo tanto cuida tu cuerpo, que si tú no lo cuidas, nadie te lo va a cuidar. Al contrario, andan muchos jovencitos por ahí que querrán hacerte caer en la trampa, para después dejarte abandonada y triste, pues generalmente ellos querrán casarse con una virgen y no con una muchacha fácil que no pudo esperar.
El mundo tiene miles de años de antigüedad, y lo que te estoy diciendo es algo muy antiguo que no ha cambiado y por muy liberal que parezca nuestra sociedad, estos valores han de permanecer.
La Palabra de Dios dice que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo. Cuida tu cuerpo para ti y para Dios, no dejes que nadie lo ensucie.

Segundo: Dios hizo de tu cuerpo algo maravilloso. El salmo 139 dice que Dios te hizo perfecta. Hay cosas que Dios no planeó para tu cuerpo, por ejemplo el humo en tus pulmones. Los pulmones que Dios te dio no fueron hechos para llenarlos de humo. El hombre prehistórico no sabía eso, y en su ignorancia hacía fuego en las cuevas que se llenaban de humo y ellos morían muy jóvenes a causa de sus pulmones enfermos. El hombre moderno lo sabe, y aún así llena las ciudades con smog.
Dios quiere que cuidemos su atmósfera, que no la contaminemos con humos de carros o de fábricas. Dios quiere que todos respiremos un aire limpio, no te ensucien con el tabaco.

Tercero: Dios permitió que nuestros antepasados fabricaran el vino para alegrarse y celebrar, pero les prohibió abusar de él porque él sabía que el hígado no estaba capacitado para procesar tanto alcohol en poco tiempo, y sabía también que el cerebro se altera con el alcohol de tal manera que la gente se ve muy ridícula cuando se excede en tomar y al pasar de los años las neuronas mueren con el abuso. (Es bueno saber que los licores “duros” “hard liquors”, es decir, los destilados, es un invento humano muy elaborado. Cuidado con ellos).
No hay nada más triste que ver a una muchacha borracha. Cuídate de eso.

Cuarto: Lo mismo te aconsejo en cuanto a las drogas. No dependas de ellas para sentirte bien. Dios te ha dado muchos otros recursos para equilibrar tu mente. Cuida tu cerebro, lee, escucha música, conversa cosas profundas, asiste a la iglesia, medita, ora. Ese es el ejercicio que te puede hacer una muchacha inteligente, alegre y espiritual.

Quinto: Sé amistosa, búscate muchos amigos. Cuida tus amistades ya que cuando seas adulta siempre volverás a tus amigos de la adolescencia, con nostalgia y cariño renovado. No seas chismosa, no pelees con tus amigos, escúchalos cuando te aconsejen, aconséjalos cuando estén en problemas. Muchos de ellos no van a escuchar a sus padres ni a sus pastores, pero te escucharán a ti. Invita a tus amigos a tu casa, llena la casa de ellos, ensucia la casa con ellos. Te aseguro que tus padres estarán más contentos cuando hagas esto que cuando andes vagando por las calles de la ciudad buscando qué hacer los fines de semana.

Sexto: No tengas novio, o pololo, pronto. Si hay algún amiguito que te atrae más que otro y él te quiere más que a sus otras amigas, sean “amigos especiales” y cuéntale a tus padres de lo que sientes por él. Ya llegará el tiempo de considerarse noviecitos, ahora es tiempo de tener “amigos especiales” nada más. No te acostumbres a estar con él siempre a solas, al contrario, comparte tu alegría de quererlo siempre con tu grupo de amigos.
No tengas amigos especiales que no compartan tu fe cristiana, al final todo va a ser muy doloroso.

Séptimo: Cuida tus sentimientos y tus pensamientos. En tu aventura de llegar a ser una adolescente experimentarás muchos cambios en tus sentimientos. Hay días que te sentirás tan contenta, amarás a tus padres y a tus hermanos con todo el corazón. Otros días querrás morirte, odiarás a tu hermano con todo el corazón y no querrás que tu hermanita siquiera te mire. No te preocupes, pídele al Señor que te ayude a crecer física, social y espiritualmente. Ser joven es así, se experimenta una gran inestabilidad emocional, Dios lo sabe. Lo único que se te pide es que no les hagas la vida miserable a los demás con tu carácter.
Cultiva tu mente, no seas una cabeza hueca. Lee la Biblia, pregunta lo que no entiendas. Ahonda tu fe. Dale lugar al Señor en tu pensamiento, confíale a él todos ellos, vive en la presencia de Dios siempre. Recíbele como el Señor de tu vida.

Como el número siete es un número especial para Dios, lo vamos a dejar ahí.

Ahora quiero invitarte a leer en tu Biblia el capítulo 12 del libro de Eclesiasté y reflexionares en él.


Fernando Soto Dupuy

1 comentario:

Anónimo dijo...

Criteriosas y utiles reflexiones para quienes tenemos hijas adolescentes.