INTENTE DECIR:
"Estoy tan atareado que me es imposible: ( ir al banco) o (mandar a depositar) o (transferir electrónicamente) para cooperar con la campaña"
EN VEZ DE:
¡¡¡Que se pongan los otros, yo me hago el güeón!!!
INTENTE DECIR:
"Tal vez pueda quedarme trabajando un poco más tarde"
EN VEZ DE:
¡¡¡Me voy a tener que quedar hasta la hora del pico!!!
INTENTE DECIR:
"Estoy absolutamente seguro de que ello no es factible"
EN VEZ DE:
¡Ni cagando!!
INTENTE DECIR:
¿En serio?
EN VEZ DE:
¿Me estay hueviando?
INTENTE DECIR:
"Tal ves deberias confirmarlo con..."
EN VEZ DE:
"Buscate otro gueón que te pesque"
INTENTE DECIR:
"Yo no estuve a cargo de ese proyecto"
EN VEZ DE:
"Esa hueva no es problema mio"
INTENTE DECIR:
"No estoy seguro de que esto pueda ser implementado"
EN VEZ DE:
"Ni cagando resulta esta gueá"
INTENTE DECIR:
"Voy a ver como puedo programar eso en mi agenda"
EN VEZ DE:
¿Por que chucha no me lo dijiste antes ?
INTENTE DECIR:
"El no esta familiarizado con el tema"
EN VEZ DE:
"Ese gueón no cacha ná"
INTENTE DECIR:
"Estoy con sobrecarga de trabajo en estos momentos"
EN VEZ DE:
"Vayase a la chucha, despues nadie paga las horas extras"
INTENTE DECIR:
"Este trabajo no es de mi gusto"
EN VEZ DE:
"Esta pega es como las gueas"
INTENTE DECIR:
"Asi veo"
EN VEZ DE:
"Sale gueón, soplame este ojo"
INTENTE DECIR:
"Parece que no entiendes"
EN VEZ DE:
"Estai mas colgao que la chucha"
INTENTE DECIR:
¿Puedes buscar a otra persona que te ayude?
EN VEZ DE:
"Dile a otro gueón que lo vea"
INTENTE DECIR:
"La verdad es que no te creo"
EN VEZ DE:
"Yaaaaaaa el culiao mentiroooooso¡¡
INTENTE DECIR:
"Es estupenda la señorita secretaria"
EN VEZ DE:
"La media raja de la secre"
INTENTE DECIR:
"Me lleve una severa reprimenda"
EN VEZ DE:
"Me pichuliaron de lo lindo"
INTENTE DECIR:
"No molestes por favor"
EN VEZ DE:
"No estoy pa'l hueveo tuyo"
INTENTE DECIR:
"Me expreso en forma espontanea"
EN VEZ DE:
"Lo dije care raja"
Aportes de Popi y Jose Vasquez
lunes, 16 de abril de 2007
jueves, 12 de abril de 2007
miércoles, 11 de abril de 2007
Consejos para quien cumple 15 años
Estuve pensando en lo que diría en la ceremonia de tu quinceañera, y estos siete consejos vinieron a mi mente. Son reflexiones muy básicas, pero si las pones en práctica vas a disfrutar de una vida dichosa.
Primero: Cuida tu cuerpo, si tú no lo cuidas, nadie más lo va a cuidar por ti. La celebración de los 15 años de edad es un símbolo de que has dejado de ser una niña, y ahora te transformas en una señorita. Antiguamente esta fiesta era la presentación en sociedad, o sea, se le decía a toda la sociedad que ya estabas llegando a la edad adulta y por lo tanto podías, con el permiso de tus padres, tener algunos pretendientes.
Ahora, en el siglo 21, las cosas han cambiado mucho. Las muchachas ya no se casan a los 16, 17, o 20 años. Eso quiere decir que tienes que esperar más tiempo que antes para preocuparte de tener esposo. Corres el riesgo entonces de desesperarte y comenzar a experimentar con tu cuerpo antes del matrimonio. No está en el plan de Dios que los jóvenes tengan sexo antes del matrimonio, por lo tanto cuida tu cuerpo, que si tú no lo cuidas, nadie te lo va a cuidar. Al contrario, andan muchos jovencitos por ahí que querrán hacerte caer en la trampa, para después dejarte abandonada y triste, pues generalmente ellos querrán casarse con una virgen y no con una muchacha fácil que no pudo esperar.
El mundo tiene miles de años de antigüedad, y lo que te estoy diciendo es algo muy antiguo que no ha cambiado y por muy liberal que parezca nuestra sociedad, estos valores han de permanecer.
La Palabra de Dios dice que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo. Cuida tu cuerpo para ti y para Dios, no dejes que nadie lo ensucie.
Segundo: Dios hizo de tu cuerpo algo maravilloso. El salmo 139 dice que Dios te hizo perfecta. Hay cosas que Dios no planeó para tu cuerpo, por ejemplo el humo en tus pulmones. Los pulmones que Dios te dio no fueron hechos para llenarlos de humo. El hombre prehistórico no sabía eso, y en su ignorancia hacía fuego en las cuevas que se llenaban de humo y ellos morían muy jóvenes a causa de sus pulmones enfermos. El hombre moderno lo sabe, y aún así llena las ciudades con smog.
Dios quiere que cuidemos su atmósfera, que no la contaminemos con humos de carros o de fábricas. Dios quiere que todos respiremos un aire limpio, no te ensucien con el tabaco.
Tercero: Dios permitió que nuestros antepasados fabricaran el vino para alegrarse y celebrar, pero les prohibió abusar de él porque él sabía que el hígado no estaba capacitado para procesar tanto alcohol en poco tiempo, y sabía también que el cerebro se altera con el alcohol de tal manera que la gente se ve muy ridícula cuando se excede en tomar y al pasar de los años las neuronas mueren con el abuso. (Es bueno saber que los licores “duros” “hard liquors”, es decir, los destilados, es un invento humano muy elaborado. Cuidado con ellos).
No hay nada más triste que ver a una muchacha borracha. Cuídate de eso.
Cuarto: Lo mismo te aconsejo en cuanto a las drogas. No dependas de ellas para sentirte bien. Dios te ha dado muchos otros recursos para equilibrar tu mente. Cuida tu cerebro, lee, escucha música, conversa cosas profundas, asiste a la iglesia, medita, ora. Ese es el ejercicio que te puede hacer una muchacha inteligente, alegre y espiritual.
Quinto: Sé amistosa, búscate muchos amigos. Cuida tus amistades ya que cuando seas adulta siempre volverás a tus amigos de la adolescencia, con nostalgia y cariño renovado. No seas chismosa, no pelees con tus amigos, escúchalos cuando te aconsejen, aconséjalos cuando estén en problemas. Muchos de ellos no van a escuchar a sus padres ni a sus pastores, pero te escucharán a ti. Invita a tus amigos a tu casa, llena la casa de ellos, ensucia la casa con ellos. Te aseguro que tus padres estarán más contentos cuando hagas esto que cuando andes vagando por las calles de la ciudad buscando qué hacer los fines de semana.
Sexto: No tengas novio, o pololo, pronto. Si hay algún amiguito que te atrae más que otro y él te quiere más que a sus otras amigas, sean “amigos especiales” y cuéntale a tus padres de lo que sientes por él. Ya llegará el tiempo de considerarse noviecitos, ahora es tiempo de tener “amigos especiales” nada más. No te acostumbres a estar con él siempre a solas, al contrario, comparte tu alegría de quererlo siempre con tu grupo de amigos.
No tengas amigos especiales que no compartan tu fe cristiana, al final todo va a ser muy doloroso.
Séptimo: Cuida tus sentimientos y tus pensamientos. En tu aventura de llegar a ser una adolescente experimentarás muchos cambios en tus sentimientos. Hay días que te sentirás tan contenta, amarás a tus padres y a tus hermanos con todo el corazón. Otros días querrás morirte, odiarás a tu hermano con todo el corazón y no querrás que tu hermanita siquiera te mire. No te preocupes, pídele al Señor que te ayude a crecer física, social y espiritualmente. Ser joven es así, se experimenta una gran inestabilidad emocional, Dios lo sabe. Lo único que se te pide es que no les hagas la vida miserable a los demás con tu carácter.
Cultiva tu mente, no seas una cabeza hueca. Lee la Biblia, pregunta lo que no entiendas. Ahonda tu fe. Dale lugar al Señor en tu pensamiento, confíale a él todos ellos, vive en la presencia de Dios siempre. Recíbele como el Señor de tu vida.
Como el número siete es un número especial para Dios, lo vamos a dejar ahí.
Ahora quiero invitarte a leer en tu Biblia el capítulo 12 del libro de Eclesiasté y reflexionares en él.
Fernando Soto Dupuy
Primero: Cuida tu cuerpo, si tú no lo cuidas, nadie más lo va a cuidar por ti. La celebración de los 15 años de edad es un símbolo de que has dejado de ser una niña, y ahora te transformas en una señorita. Antiguamente esta fiesta era la presentación en sociedad, o sea, se le decía a toda la sociedad que ya estabas llegando a la edad adulta y por lo tanto podías, con el permiso de tus padres, tener algunos pretendientes.
Ahora, en el siglo 21, las cosas han cambiado mucho. Las muchachas ya no se casan a los 16, 17, o 20 años. Eso quiere decir que tienes que esperar más tiempo que antes para preocuparte de tener esposo. Corres el riesgo entonces de desesperarte y comenzar a experimentar con tu cuerpo antes del matrimonio. No está en el plan de Dios que los jóvenes tengan sexo antes del matrimonio, por lo tanto cuida tu cuerpo, que si tú no lo cuidas, nadie te lo va a cuidar. Al contrario, andan muchos jovencitos por ahí que querrán hacerte caer en la trampa, para después dejarte abandonada y triste, pues generalmente ellos querrán casarse con una virgen y no con una muchacha fácil que no pudo esperar.
El mundo tiene miles de años de antigüedad, y lo que te estoy diciendo es algo muy antiguo que no ha cambiado y por muy liberal que parezca nuestra sociedad, estos valores han de permanecer.
La Palabra de Dios dice que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo. Cuida tu cuerpo para ti y para Dios, no dejes que nadie lo ensucie.
Segundo: Dios hizo de tu cuerpo algo maravilloso. El salmo 139 dice que Dios te hizo perfecta. Hay cosas que Dios no planeó para tu cuerpo, por ejemplo el humo en tus pulmones. Los pulmones que Dios te dio no fueron hechos para llenarlos de humo. El hombre prehistórico no sabía eso, y en su ignorancia hacía fuego en las cuevas que se llenaban de humo y ellos morían muy jóvenes a causa de sus pulmones enfermos. El hombre moderno lo sabe, y aún así llena las ciudades con smog.
Dios quiere que cuidemos su atmósfera, que no la contaminemos con humos de carros o de fábricas. Dios quiere que todos respiremos un aire limpio, no te ensucien con el tabaco.
Tercero: Dios permitió que nuestros antepasados fabricaran el vino para alegrarse y celebrar, pero les prohibió abusar de él porque él sabía que el hígado no estaba capacitado para procesar tanto alcohol en poco tiempo, y sabía también que el cerebro se altera con el alcohol de tal manera que la gente se ve muy ridícula cuando se excede en tomar y al pasar de los años las neuronas mueren con el abuso. (Es bueno saber que los licores “duros” “hard liquors”, es decir, los destilados, es un invento humano muy elaborado. Cuidado con ellos).
No hay nada más triste que ver a una muchacha borracha. Cuídate de eso.
Cuarto: Lo mismo te aconsejo en cuanto a las drogas. No dependas de ellas para sentirte bien. Dios te ha dado muchos otros recursos para equilibrar tu mente. Cuida tu cerebro, lee, escucha música, conversa cosas profundas, asiste a la iglesia, medita, ora. Ese es el ejercicio que te puede hacer una muchacha inteligente, alegre y espiritual.
Quinto: Sé amistosa, búscate muchos amigos. Cuida tus amistades ya que cuando seas adulta siempre volverás a tus amigos de la adolescencia, con nostalgia y cariño renovado. No seas chismosa, no pelees con tus amigos, escúchalos cuando te aconsejen, aconséjalos cuando estén en problemas. Muchos de ellos no van a escuchar a sus padres ni a sus pastores, pero te escucharán a ti. Invita a tus amigos a tu casa, llena la casa de ellos, ensucia la casa con ellos. Te aseguro que tus padres estarán más contentos cuando hagas esto que cuando andes vagando por las calles de la ciudad buscando qué hacer los fines de semana.
Sexto: No tengas novio, o pololo, pronto. Si hay algún amiguito que te atrae más que otro y él te quiere más que a sus otras amigas, sean “amigos especiales” y cuéntale a tus padres de lo que sientes por él. Ya llegará el tiempo de considerarse noviecitos, ahora es tiempo de tener “amigos especiales” nada más. No te acostumbres a estar con él siempre a solas, al contrario, comparte tu alegría de quererlo siempre con tu grupo de amigos.
No tengas amigos especiales que no compartan tu fe cristiana, al final todo va a ser muy doloroso.
Séptimo: Cuida tus sentimientos y tus pensamientos. En tu aventura de llegar a ser una adolescente experimentarás muchos cambios en tus sentimientos. Hay días que te sentirás tan contenta, amarás a tus padres y a tus hermanos con todo el corazón. Otros días querrás morirte, odiarás a tu hermano con todo el corazón y no querrás que tu hermanita siquiera te mire. No te preocupes, pídele al Señor que te ayude a crecer física, social y espiritualmente. Ser joven es así, se experimenta una gran inestabilidad emocional, Dios lo sabe. Lo único que se te pide es que no les hagas la vida miserable a los demás con tu carácter.
Cultiva tu mente, no seas una cabeza hueca. Lee la Biblia, pregunta lo que no entiendas. Ahonda tu fe. Dale lugar al Señor en tu pensamiento, confíale a él todos ellos, vive en la presencia de Dios siempre. Recíbele como el Señor de tu vida.
Como el número siete es un número especial para Dios, lo vamos a dejar ahí.
Ahora quiero invitarte a leer en tu Biblia el capítulo 12 del libro de Eclesiasté y reflexionares en él.
Fernando Soto Dupuy
viernes, 6 de abril de 2007
Visita a David - Semana Santa 2007
Visitamos a David el 06-Abril-2007, estuvimos Emilio, Beto y Guillermo. La dirección es Valdivieso con knockaert, Galería 10, segundo piso pabellón Sur. Cementerio General.
jueves, 5 de abril de 2007
Sermón de Semana Santa - Visita a David
Las cuatro mujeres:
Reflexión para mis amigos del colegio en Semana Santa.
Fernando Soto-Dupuy.
Un hombre tenía cuatro mujeres. Ahora vivía con la última, la amaba de todo corazón y le dedicaba todo su tiempo y atención. A la tercera la veía de vez en cuando, pero ya no sentía el mismo afecto por ella. A la segunda la estimaba bastante, sin embargo ya se había distanciado de ella hace mucho tiempo. Y la primera mujer, ¡ah! A esa le tenía un aprecio especial pues había sido su primer amor y había pasado sus mejores momentos junto a ella. Sentía algo muy diferente cuando, después de muchos años de haberla abandonado, recordaba con nostalgia aquellos tiempos.
Un día este hombre, ya enfermo, fue al médico el cual le entregó la triste noticia que le llegó como un golpe de mazo: te queda una semana de vida.
En su desesperación el hombre fue con su cuarta mujer y le comunicó la triste noticia. Ella, sin inmutarse, le dijo –lo siento mucho, ya no te puedo acompañar- y con rapidez hizo las maletas y se largó para siempre.
Fue con angustia a visitar a su tercera mujer, la cual, tras escucharlo, se entristeció y le contestó que ella tampoco podía hacer mucho por él en estas circunstancias.
Caminó a casa de su segunda mujer. Ésta lloró sinceras lágrimas de tristeza, lo abrazó, lo consoló y le dijo –haré algo por ti, te acompañaré hasta el final y te iré a dejar al cementerio, más que eso no puedo hacer nada por ti-.
Finalmente llegó donde su primera mujer. Esta lo recibió cariñosa como siempre, lo escuchó con paciencia, estuvo largas horas acompañándolo y le prometió quedarse con él hasta el final sin separarse ni un minuto –es más- le dijo –moriré contigo y me iré contigo a la eternidad.
Amigos, todos nosotros tenemos cuatro mujeres. La primera es nuestra alma, la segunda son nuestros seres queridos, la tercera son nuestros bienes y posesiones, y la cuarta mujer es nuestro cuerpo. Ninguna de estas es una mala mujer.
Desgraciadamente muchos nos damos cuenta tarde del gran error que cometemos cuando le hemos dado a la cuarta mujer todo nuestro tiempo e interés, nos hemos preocupado egoístamente de darle a nuestra naturaleza material el primer lugar de nuestros afectos y devociones, sin importarnos si en el camino hemos dejado botados nuestras posesiones o la familia y desperciado el alma.
El cuerpo va a ser el primero que nos va a pasar la cuenta en el momento de crisis, va a empacar y se va a retirar a una velocidad alarmante.
Los bienes y las posesiones, al final de nuestros días, nos darán amargura y frustración. Ya no nos servirán de nada.
La familia, la esposa, los hijos, se van a entristecer, quizás nos reclamen y pasen la cuenta de nuestros abandonos e injusticias. Su amor les animará a perdonarnos y a acompañarnos hasta la última morada. Más allá no pueden ir.
En cambio nuestra querida alma, que abandonamos hacer muchos años, seguirá fiel. Hubo un tiempo, quizás cuando nos formábamos como adolescentes o jóvenes universitarios, en que teníamos un maravilloso idilio con ella. Buscábamos respuestas a nuestras interrogantes espirituales, interrogantes de justicia social, ideales elevados. No es casualidad que en ese tiempo algunos de nosotros hicimos un pacto de fidelidad con nuestra alma, para no ensuciarla, para apreciarla, para llevarla a montañas elevadas de donde podría tener “altura de miras”. Conocimos al autor del soplo divino, le aceptamos como nuestro Señor, le dimos el primer lugar en la vida y tuvimos fiesta eterna espiritual. Otros siguieron el camino de la infidelidad, dejaron a su alma por otros amores. Dedicaron más tiempo a las personas de carne y hueso, y descuidaron su primer amor. Más tarde en la vida nos llevó la vorágine del lograr estabilidad económica, con la excusa de darles a nuestras esposas e hijos un buen futuro, descuidamos el fundamento espiritual y dejamos de lado, incluso a aquellos mismos por quienes decíamos preocuparnos: esposa e hijos. Estoy ocupado “sacándome la cresta” por ustedes, decíamos hiriéndoles profundamente.
Finalmente, cuando nos vimos en conflicto con los seres queridos, cuando nos sentimos un poco más independientes y con un dinerito extra nos dimos cuenta que merecíamos preocuparnos por nosotros mismos, y pasado los cuarenta nos vimos las canas, los rollitos en la cintura, el colesterol y la alta presión, entonces concluimos que debíamos cuidarnos, comprarnos motos, viajar, darnos gustos, hacer deporte, tener sexo, y por supuesto comer, tomar y probar algún estimulante, haciendo eco del dicho bíblico “comamos y bebamos que mañana moriremos”.
Un día esta cuarta, y demandante mujer, nos va a abandonar dándonos una sonora y humillante cachetada.
La tercera mujer, nuestros bienes y posesiones, no nos van a poder rescatar del destino final y es más, será motivo de discordia para nuestros herederos.
La tercera mujer, nuestra familia, sentirá mucho nuestra partida y serán los que más lamentarán nuestra suerte (aunque es posible que algunos digan “que bueno que se murió este viejo sinvergüenza”). Por deber y por su honor nos acompañarán hasta la tumba. A más de alguno le dará un ataque de histeria, una que otra se desmayará (dicen que cuando llueve en el cementerio nadie se desmaya, qué raro…), pero la viuda no se inmolará como se hacia antes en la India, y no querrá acompañarnos a la morada eterna… con excepción de ella, nuestra fiel Alma.
Amigos queridos, que alegría me dio haberlos visto en nuestra gran reunión. Fue una manera tan diferente de verlos. Cuando estábamos en la Escuela Industrial nos veíamos de tan diferentes maneras, con sospechas, con suspicacias, con envidias. A algunos les teníamos verdadero cariño, a otros los despreciábamos por rotos, por momios, por comunachos, por canutos, por garabateros. Sin embargo ahora, 29 años transcurridos, nos miramos con la calma y la experiencia que nos ha dado la vida. Y yo, por lo menos, los vi con mucho cariño, como veo a mis primos, como trato a mis grandes y queridos amigos. Los vi a todos con esa chispa y esa viveza de los años 70 en un cuerpo treinta años más traqueteado. Pero el alma, muchachos, el alma de cada uno se refleja en el rostro, en la lámpara del cuerpo que son nuestros ojos. Cuando estábamos en la Eischañ yo tenía profundas conversaciones espirituales con algunos de mis compañeros. Una vez Chadwick de frentón me preguntó en la micro, cuando íbamos de regreso a casa (Avda. Larraín con Loreley… todavía me acuerdo), si yo era evangélico. Entonces le dije que si, ahora le diría que no, de hecho De la Maza, Chadwick y Torres conversaron algo conmigo en el asado sobre el tema y les dije que ahora soy sencillamente “cristiano”, ni católico, ni evangélico, sencillamente cristiano sin apellidos.
Sigo recordando el pololeo del alma: con Skiba tuve buenísimas conversaciones, de hecho me acompañó a algunas reuniones de jóvenes de mi iglesia. Riquelme más de alguna vez me sorprendió leyendo el Nuevo Testamento, y de ahí pude animarle en momentos en que él estaba bien deprimido.
Espero que no sea tarde para volver a cuidar el alma, para volver a preguntar por las cosas espirituales. Me alegra este sentimiento de preocupación o desazón que nos produce la muerte de David. Estaría con ustedes en el cementerio visitando su tumba si es que estuviera en Chile. Creo que la reflexión de amigos en el cementerio es profunda, es descarnada, es real. Pero no vuelvan a regocijarse con la cuarta mujer a la salida del cementerio en el Quita Penas.
Termino con un pasaje del evangelio propicio a lo que les he dicho: Lucas 12.
"Las tierras de un hombre muy rico habían dado una gran cosecha. Era tanto lo que se había recogido, que el rico no sabía dónde guardar los granos. Pero después de pensarlo dijo: "Ya sé lo que haré. Destruiré mis viejos graneros y mandaré a construir unos mucho más grandes. Allí guardaré lo que he cosechado y todo lo que tengo. Después me diré: ¡Ya tienes suficiente para vivir muchos años! ¡Come, bebe, diviértete y disfruta de la vida lo más que puedas!"
"Pero Dios le dijo: "¡Qué tonto eres! Esta misma noche vas a morir, y otros disfrutarán de todo esto que has guardado".
"Así les pasa a todos los que amontonan riquezas para sí mismos. Creen que son ricos, pero ante Dios en realidad son pobres".
Esta es Palabra de Dios (¡Te alabamos Señor!).
Les animo a prepararnos para el evento final de la existencia volviendo al primer amor con nuestra alma, dándole lo que se merece, alimentándola, hermoseándola. Una vez que así lo hagamos veremos como lo demás se va acomodando a esa prioridad. Las relaciones con la esposa y los hijos, la suegra y la mamá, irá tomando otro cariz. Los amigos serán valorados y las amistades no serán hipócritas. Los logros humanos, los títulos, las inversiones, los autos y las casas los veremos como bendición de Dios y los usaremos con responsabilidad. Y por último, la cuarta mujer, este “Hermano Asno” como le llamaba Eduardo Barrios, sabrá estar sometido con alegría, (las pasiones bajo el dominio de la razón) a los nobles impulsos del alma que vive su largo idilio con Dios.
Esta es mi reflexión y mi regalo para ustedes, mis compañeros de curso, en esta Semana Santa del 2007.
Mi oración a Dios por ustedes es que él les ayude en su caminar y despertar espiritual, para que le conozcan a través de su Hijo Jesús, quien siendo Dios mismo no escatimó ni se aferró a su condición divina, sino que bajó y nació de la virgen María, tomando forma humana y de esclavo, muriendo la muerte más ignominiosa y resucitando al tercer día de entre los muertos. Oro para que se den cuenta de esta verdad. Si no fuera verdad, sería la estafa más grande de la historia humana. Aún así las evidencias están ahí: Jesucristo es quien dijo ser.
A él sea la honra, la gloria y la alabanza por siempre. Y yo, como su siervo, quedo a su disposición para ayudarles en lo que pueda a volver a su primer amor, su primera mujer.
+ Fernando Soto Dupuy.
Reflexión para mis amigos del colegio en Semana Santa.
Fernando Soto-Dupuy.
Un hombre tenía cuatro mujeres. Ahora vivía con la última, la amaba de todo corazón y le dedicaba todo su tiempo y atención. A la tercera la veía de vez en cuando, pero ya no sentía el mismo afecto por ella. A la segunda la estimaba bastante, sin embargo ya se había distanciado de ella hace mucho tiempo. Y la primera mujer, ¡ah! A esa le tenía un aprecio especial pues había sido su primer amor y había pasado sus mejores momentos junto a ella. Sentía algo muy diferente cuando, después de muchos años de haberla abandonado, recordaba con nostalgia aquellos tiempos.
Un día este hombre, ya enfermo, fue al médico el cual le entregó la triste noticia que le llegó como un golpe de mazo: te queda una semana de vida.
En su desesperación el hombre fue con su cuarta mujer y le comunicó la triste noticia. Ella, sin inmutarse, le dijo –lo siento mucho, ya no te puedo acompañar- y con rapidez hizo las maletas y se largó para siempre.
Fue con angustia a visitar a su tercera mujer, la cual, tras escucharlo, se entristeció y le contestó que ella tampoco podía hacer mucho por él en estas circunstancias.
Caminó a casa de su segunda mujer. Ésta lloró sinceras lágrimas de tristeza, lo abrazó, lo consoló y le dijo –haré algo por ti, te acompañaré hasta el final y te iré a dejar al cementerio, más que eso no puedo hacer nada por ti-.
Finalmente llegó donde su primera mujer. Esta lo recibió cariñosa como siempre, lo escuchó con paciencia, estuvo largas horas acompañándolo y le prometió quedarse con él hasta el final sin separarse ni un minuto –es más- le dijo –moriré contigo y me iré contigo a la eternidad.
Amigos, todos nosotros tenemos cuatro mujeres. La primera es nuestra alma, la segunda son nuestros seres queridos, la tercera son nuestros bienes y posesiones, y la cuarta mujer es nuestro cuerpo. Ninguna de estas es una mala mujer.
Desgraciadamente muchos nos damos cuenta tarde del gran error que cometemos cuando le hemos dado a la cuarta mujer todo nuestro tiempo e interés, nos hemos preocupado egoístamente de darle a nuestra naturaleza material el primer lugar de nuestros afectos y devociones, sin importarnos si en el camino hemos dejado botados nuestras posesiones o la familia y desperciado el alma.
El cuerpo va a ser el primero que nos va a pasar la cuenta en el momento de crisis, va a empacar y se va a retirar a una velocidad alarmante.
Los bienes y las posesiones, al final de nuestros días, nos darán amargura y frustración. Ya no nos servirán de nada.
La familia, la esposa, los hijos, se van a entristecer, quizás nos reclamen y pasen la cuenta de nuestros abandonos e injusticias. Su amor les animará a perdonarnos y a acompañarnos hasta la última morada. Más allá no pueden ir.
En cambio nuestra querida alma, que abandonamos hacer muchos años, seguirá fiel. Hubo un tiempo, quizás cuando nos formábamos como adolescentes o jóvenes universitarios, en que teníamos un maravilloso idilio con ella. Buscábamos respuestas a nuestras interrogantes espirituales, interrogantes de justicia social, ideales elevados. No es casualidad que en ese tiempo algunos de nosotros hicimos un pacto de fidelidad con nuestra alma, para no ensuciarla, para apreciarla, para llevarla a montañas elevadas de donde podría tener “altura de miras”. Conocimos al autor del soplo divino, le aceptamos como nuestro Señor, le dimos el primer lugar en la vida y tuvimos fiesta eterna espiritual. Otros siguieron el camino de la infidelidad, dejaron a su alma por otros amores. Dedicaron más tiempo a las personas de carne y hueso, y descuidaron su primer amor. Más tarde en la vida nos llevó la vorágine del lograr estabilidad económica, con la excusa de darles a nuestras esposas e hijos un buen futuro, descuidamos el fundamento espiritual y dejamos de lado, incluso a aquellos mismos por quienes decíamos preocuparnos: esposa e hijos. Estoy ocupado “sacándome la cresta” por ustedes, decíamos hiriéndoles profundamente.
Finalmente, cuando nos vimos en conflicto con los seres queridos, cuando nos sentimos un poco más independientes y con un dinerito extra nos dimos cuenta que merecíamos preocuparnos por nosotros mismos, y pasado los cuarenta nos vimos las canas, los rollitos en la cintura, el colesterol y la alta presión, entonces concluimos que debíamos cuidarnos, comprarnos motos, viajar, darnos gustos, hacer deporte, tener sexo, y por supuesto comer, tomar y probar algún estimulante, haciendo eco del dicho bíblico “comamos y bebamos que mañana moriremos”.
Un día esta cuarta, y demandante mujer, nos va a abandonar dándonos una sonora y humillante cachetada.
La tercera mujer, nuestros bienes y posesiones, no nos van a poder rescatar del destino final y es más, será motivo de discordia para nuestros herederos.
La tercera mujer, nuestra familia, sentirá mucho nuestra partida y serán los que más lamentarán nuestra suerte (aunque es posible que algunos digan “que bueno que se murió este viejo sinvergüenza”). Por deber y por su honor nos acompañarán hasta la tumba. A más de alguno le dará un ataque de histeria, una que otra se desmayará (dicen que cuando llueve en el cementerio nadie se desmaya, qué raro…), pero la viuda no se inmolará como se hacia antes en la India, y no querrá acompañarnos a la morada eterna… con excepción de ella, nuestra fiel Alma.
Amigos queridos, que alegría me dio haberlos visto en nuestra gran reunión. Fue una manera tan diferente de verlos. Cuando estábamos en la Escuela Industrial nos veíamos de tan diferentes maneras, con sospechas, con suspicacias, con envidias. A algunos les teníamos verdadero cariño, a otros los despreciábamos por rotos, por momios, por comunachos, por canutos, por garabateros. Sin embargo ahora, 29 años transcurridos, nos miramos con la calma y la experiencia que nos ha dado la vida. Y yo, por lo menos, los vi con mucho cariño, como veo a mis primos, como trato a mis grandes y queridos amigos. Los vi a todos con esa chispa y esa viveza de los años 70 en un cuerpo treinta años más traqueteado. Pero el alma, muchachos, el alma de cada uno se refleja en el rostro, en la lámpara del cuerpo que son nuestros ojos. Cuando estábamos en la Eischañ yo tenía profundas conversaciones espirituales con algunos de mis compañeros. Una vez Chadwick de frentón me preguntó en la micro, cuando íbamos de regreso a casa (Avda. Larraín con Loreley… todavía me acuerdo), si yo era evangélico. Entonces le dije que si, ahora le diría que no, de hecho De la Maza, Chadwick y Torres conversaron algo conmigo en el asado sobre el tema y les dije que ahora soy sencillamente “cristiano”, ni católico, ni evangélico, sencillamente cristiano sin apellidos.
Sigo recordando el pololeo del alma: con Skiba tuve buenísimas conversaciones, de hecho me acompañó a algunas reuniones de jóvenes de mi iglesia. Riquelme más de alguna vez me sorprendió leyendo el Nuevo Testamento, y de ahí pude animarle en momentos en que él estaba bien deprimido.
Espero que no sea tarde para volver a cuidar el alma, para volver a preguntar por las cosas espirituales. Me alegra este sentimiento de preocupación o desazón que nos produce la muerte de David. Estaría con ustedes en el cementerio visitando su tumba si es que estuviera en Chile. Creo que la reflexión de amigos en el cementerio es profunda, es descarnada, es real. Pero no vuelvan a regocijarse con la cuarta mujer a la salida del cementerio en el Quita Penas.
Termino con un pasaje del evangelio propicio a lo que les he dicho: Lucas 12.
"Las tierras de un hombre muy rico habían dado una gran cosecha. Era tanto lo que se había recogido, que el rico no sabía dónde guardar los granos. Pero después de pensarlo dijo: "Ya sé lo que haré. Destruiré mis viejos graneros y mandaré a construir unos mucho más grandes. Allí guardaré lo que he cosechado y todo lo que tengo. Después me diré: ¡Ya tienes suficiente para vivir muchos años! ¡Come, bebe, diviértete y disfruta de la vida lo más que puedas!"
"Pero Dios le dijo: "¡Qué tonto eres! Esta misma noche vas a morir, y otros disfrutarán de todo esto que has guardado".
"Así les pasa a todos los que amontonan riquezas para sí mismos. Creen que son ricos, pero ante Dios en realidad son pobres".
Esta es Palabra de Dios (¡Te alabamos Señor!).
Les animo a prepararnos para el evento final de la existencia volviendo al primer amor con nuestra alma, dándole lo que se merece, alimentándola, hermoseándola. Una vez que así lo hagamos veremos como lo demás se va acomodando a esa prioridad. Las relaciones con la esposa y los hijos, la suegra y la mamá, irá tomando otro cariz. Los amigos serán valorados y las amistades no serán hipócritas. Los logros humanos, los títulos, las inversiones, los autos y las casas los veremos como bendición de Dios y los usaremos con responsabilidad. Y por último, la cuarta mujer, este “Hermano Asno” como le llamaba Eduardo Barrios, sabrá estar sometido con alegría, (las pasiones bajo el dominio de la razón) a los nobles impulsos del alma que vive su largo idilio con Dios.
Esta es mi reflexión y mi regalo para ustedes, mis compañeros de curso, en esta Semana Santa del 2007.
Mi oración a Dios por ustedes es que él les ayude en su caminar y despertar espiritual, para que le conozcan a través de su Hijo Jesús, quien siendo Dios mismo no escatimó ni se aferró a su condición divina, sino que bajó y nació de la virgen María, tomando forma humana y de esclavo, muriendo la muerte más ignominiosa y resucitando al tercer día de entre los muertos. Oro para que se den cuenta de esta verdad. Si no fuera verdad, sería la estafa más grande de la historia humana. Aún así las evidencias están ahí: Jesucristo es quien dijo ser.
A él sea la honra, la gloria y la alabanza por siempre. Y yo, como su siervo, quedo a su disposición para ayudarles en lo que pueda a volver a su primer amor, su primera mujer.
+ Fernando Soto Dupuy.
domingo, 1 de abril de 2007
Nuevas oportunidades
Cada nuevo día nos ofrece una nueva oportunidad para desarrollar esta amistad que estaba "dormida", ya paso la primera reunión masiva del reencuentro despues de todos estos largos años sin vernos, reencuentro emotivo y feliz. Ahora sea en grupos o de manera masiva, juntemonos y compartamos, demosle vida a este blog, que fue creado para reunirnos virtualmente, le he cambiado su apariencia y ahora cualquiera puede hacer comentarios (con el usuario anonimo por ejemplo).
Que pasa con los remotos, Jacques, Eduardo, Claudio Diaz y Marmotín recientemente hallado, colaboren, con fotos, comentarios, reseña de su vida, con lo que quieran. Kenna, como no vas a tener 5 minutos en un fin de semana para conectarte un ratito y escribir al blog.
Saludos r
espetuosos para la Señora de Manuel "Chico" Vasquez, por su pasado cumpleaños.
Un Abrazo afectuoso para todos.
Guillermo

Que pasa con los remotos, Jacques, Eduardo, Claudio Diaz y Marmotín recientemente hallado, colaboren, con fotos, comentarios, reseña de su vida, con lo que quieran. Kenna, como no vas a tener 5 minutos en un fin de semana para conectarte un ratito y escribir al blog.
Saludos r
espetuosos para la Señora de Manuel "Chico" Vasquez, por su pasado cumpleaños.Un Abrazo afectuoso para todos.
Guillermo

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