Una de las alegrías de la Navidad es recibir tarjetas de los amigos. Mi esposa sólo deja las más bonitas cerca del árbol y las demás las pone en una canasta para verlas después junto con las fotos que mandan los amigos.
Muchas tarjetas muestran el clásico pesebre con los pastores adorando, María sonriendo y un niño Jesús muy saludable. Esto era lo que yo más disfrutaba hasta que me encontré con una verdad difícil de digerir: las tarjetas de Navidad son completamente anti-bíblicas porque cuentan una historia incorrecta.
Recientemente oí a un predicador decir que si tus niños encuentran aburrido el cristianismo y falto de interés, entonces les estás contando la historia incorrecta. La historia de Jesucristo no es nada aburrida. Él era una figura poderosa y polarizante en sus días y por los siglos siguientes. Sus palabras eran radicales y desafiaban al status quo. Era amigo de las multitudes marginalizadas. Se mantuvo fuera de la sociedad tradicional y lanzó pedradas con la verdad que rompieron muros de prejuicio y orgullo. En resumen, él fue un radical que causaba problemas.
Eso no les causa asombro a los que conocen la historia de su nacimiento cuando se cuenta como realmente fue.
UN DESASTRE PARA MARÍA Y JOSÉ.
Mateo nos cuenta la primera parte de la historia. Así fue como nació Jesús, el Mesías: Una joven llamada María estaba comprometida para casarse con José. Pero antes de que vivieran juntos, se supo que ella estaba embarazada. José era un hombre bueno y obediente a la ley de Dios. Como no quería acusar a María delante de todo el pueblo, decidió romper en secreto el compromiso. (Mateo 1. 18-20 BLS).
¡Jesús comenzó a hacer desastres aún antes de nacer! Su pobre madre, que no postuló al trabajo de ser la madre de Dios, tuvo que enfrentar a José con la noticias de que ella era una virgen diferente a la que él esperaba. ¿Cómo le habrá explicado que todo este asunto era culpa de Dios? ¡Esta sí que era una historia difícil de creer!
La respuesta de José nos dice lo que pensaba: Necesito un abogado. Es divertido pensar que nunca he visto una tarjeta de Navidad que muestre a José conversando con un abogado de divorcio llenando formularios para deshacerse de la madre de Cristo. Un ángel tuvo que venir a convencerlo de quedarse con ella.
¿Puede usted imaginarse cómo hablaron los vecinos? Esos chismes no se detuvieron al pasar los años, ustedes saben que los pueblos chicos tienen memoria grande. Me pregunto si no sería esa la razón por la cual llamaban a Jesús "el hijo de María" en Marcos 6.3 cuando fue rechazado en Nazaret. ¡Que gran problemita!
UN NACIMIENTO DESASTROSO.
La historia se está poniendo buena. Lucas toma la narrativa para dejarnos saber que el Rey del mundo no iba a nacer en un palacio.
Mientras estaban en Belén, a María le llegó la hora de tener su primer hijo. Como no encontraron lugar en ningún hotel, los dejaron pasar la noche en una casa, en el lugar donde se cuidan los animales. Cuando el niño nació, María lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre. (Lucas 2.6-7 BLS).
Esta escena nos es tan familiar que el escándalo y la vergüenza ha sido borrada a través de los siglos en las tarjetas de Navidad que hermosean y limpian el pesebre hasta hacerlo brillar. Además José y María siempre están sonriendo en esas tarjetas. ¿De veras?
¿Cuál madre, en su sano juicio, habría querido dar a luz en un establo? ¿Cuál padre que se dé a respetar dejaría que su esposa enfrentara esto? Esto no era un paseo por el parque. Después de un largo viaje José hizo todo lo posible por encontrar un alojamiento decente, pero al final quedaron como simples vagabundos.
"¡Oye mi amor! ¡Te tengo buenas noticias! Este amigo nos va a dejar dormir con sus animales. Te apuesto que nuestro recién nacido se va a sentir muy bien al lado de la comida de los burros". Y esos animales no eran como los que vemos en las películas de Disney, con sonrisas grandes y tiernas como se ven en las tarjetas navideñas. La próxima vez que pases cerca de un establo te invito a que huelas. Te aseguro que no bastan toneladas de talco para niños que puedan evitar la hediondez.
¡Qué desastre! ¡Qué vergüenza! El Señor del cielo y de la tierra está a punto de hacer la entrada más importante en la historia de este planeta ¿y ni siquiera tiene reservaciones?
TOCANDO AL NECESITADO Y AL DEPRAVADO.
Espérense, ¡todavía hay más! Un rey celoso está tan desesperado por matar a Jesús que asesina a miles de niños con el fin de no errar el blanco. Me imagino que clase de Navidad fue para aquellos hogares. "Genocidio, abuso infantil, asesinatos en serie: ¡Deseándoles una Feliz Navidad!".
¿Qué es lo que Dios se trae entre manos? ¿No será que desde un principio quería asegurarse que la historia de Jesús tocara al más necesitado y a los lugares más depravados del mundo? Desde su nacimiento Jesús se vio rodeado de pobreza, escándalo y violencia. Aquí tienen a un niño desamparado con un origen dudoso que le causa más dolor a sus padres en los tres primeros años de vida que cualquiera de nosotros en toda una vida.
¿Se podría poner eso en una tarjeta de Navidad? Más vale que lo hagamos porque es la historia que Dios nos ha dejado asegurándose que nadie diga "no soy lo suficientemente bueno para él". Jesús fue el salvador del desamparado y del necesitado.
CONTEMOS A OTROS ESTA HISTORIA.
Tal vez, quizás, si estuviéramos dispuestos a contar la historia al mundo acerca de estos problemáticos comienzos tal cual acontecieron, es posible que los niños se sienten quietos y pongan atención a la historia.
Quizás, si sacamos las aureolas de las tarjetas de Navidad, y dejamos que se muestren las lágrimas, los olores y las frustraciones, tal vez muchos verían en la Navidad como el momento de celebrar al que vino a meterse en nuestros desastres, envuelto él mismo en un desastre.
Tal vez, quizás, si dejáramos que la Encarnación se haga realmente carne, la gente que piensa que no puede entrar a nuestras iglesias pueda pensar diferente.
Así es que trate de hacer esto durante la semana: La próxima vez que alguien le diga Feliz Navidad, contéstele, "Desastrosa Navidad para ti también".
* Jeff Walling es el pastor principal de la Iglesia de Cristo Providence Road en Charlotte, Carolina del Norte. Artículo aparecido en Christian Standard, Diciembre 16, 2007 (pag. 14)."